Ante
la falta de una reforma de estado democrática en México, después de las
elecciones de la alternancia del año 2000, que llevaron a Vicente Fox a la
presidencia de la República, se relajaron los controles sobre los
gobernadores de los estados lo que permitió que en Oaxaca, como en otras
entidades, éstos actuaran sin frenos ni contrapesos, como ocurrió con José
Murat y Ulises Ruiz. Ello favoreció una modalidad del autoritarismo
subnacional, el "gobernadorismo autoritario".
El "gobernadorismo
autoritario es personalista; se funda más en el temor sobre los ciudadanos que
en el consenso; en el ejercicio discrecional de la ley más que en un real estado
de derecho; en el uso patrimonial y clientelar del poder y los recursos públicos
que en una práctica republicana; en el uso de la fuerza más que en el diálogo y
el acuerdo; prefiere el ocultamiento y la manipulación de la información
pública, por lo que es reactivo a la rendición de cuentas la transparencia y la
libertad de prensa.
Este régimen hizo crisis el
14 de junio del 2006,
luego de la brutal represión a los maestros de la Sección 22 del SNTE -
Sindicato de maestros-, que se encontraban en un “plantón” en el centro de la
ciudad de Oaxaca. La agresión a los maestros se convirtió en un factor
catalizador de la crisis y dio origen a la formación de la APPO (Asamblea
Popular de los Pueblos de Oaxaca) y a un amplio movimiento popular
antiautoritario, un "movimiento de movimientos" que agrupó a distintas
organizaciones.
El libro escrito por Víctor
Raúl Martínez Vásquez, se refiere a los antecedentes de la crisis política
oaxaqueña, su desarrollo y consecuencias y muestra a la vez qué tan lejos está
la consolidación democrática del país. El autor es investigador del Instituto de
Investigaciones Sociológicas de la UABJO y miembro de la Academia Mexicana de
Ciencias. Ha publicado entre otros libros: Movimiento Popular y Política en
Oaxaca 1968-1986; Historia de la Educación en Oaxaca 1825-1940; Juárez y la
Universidad de Oaxaca (Breve Historia del Instituto de Ciencias y Artes y la
UABJO). Actualmente, también es precandidato de una red ciudadana a la
presidencia municipal de Oaxaca.
ENTREVISTA
¿Cuál
es el detonante de los sucesos del 2006? ¿Si los maestros llevaban 26 años de
manifestaciones y “plantones”, qué es lo ocurre en el 2006 para que su protesta
genere un movimiento social tan contundente y una respuesta gubernamental tan
violenta?
Esto empieza
particularmente en el 2004 con la elección de
Ulises Ruiz como Gobernador, y la llegada al poder
de Jorge Franco Vargas, que es el subsecretario general y gobernador de facto,
porque Ulises Ruiz se dedicó a la campaña de Fernando Madrazo, candidato del PRI
y a la presidencia de la Republica. Jorge Franco Vargas, intentando dividir al
magisterio de la sección 22, impulsó la creación de un Comité Central de Lucha.
Desde el 2005, ese Comité Central de Lucha empezó a pedir la salida del líder de
la sección 22, Enrique Rueda, y ahí empieza la confrontación entre el gobierno
del Estado y la sección 22.
Durante ese año 2005 hubo muchas agresiones a
otras organizaciones sociales, que obedecían al mismo patrón: dividir a las
organizaciones, aprehender a los líderes incómodos, y evitar sus movilizaciones.
Eso, imagino, fue un compromiso del gobernador con las elites económicas locales
y con los grupos de empresarios, que decían que la ciudad era un caos debido a
las marchas, los mítines, los plantones en el Zócalo. Se dieron muchas acciones
que tenían esa intención, por ejemplo, el palacio de gobierno se traslada fuera
del centro de la ciudad y se pulveriza con el objetivo de que las marchas ya no
lleguen hasta allí; la policía se moviliza para impedir que las marchas se
planten en el Zócalo; los cierres de calles -solicitados por las organizaciones
para facilitar las marchas- no se aceptan; se manda a la policía para que quite
a los que impedían el tráfico; aprehendían a los lideres sociales, los metían
dos o tres días en la cárcel, a algunos los sacaban, otros se quedaban presos
porque tenían contra ellos averiguaciones previas. En ese año del 2005 hubo
muchos presos políticos, alrededor de treinta; y muchos muertos, líderes
asesinados. Cesar Toimil, por ejemplo, líder de una organización social; nadie
sabe como le mataron o quien lo mato, no hay castigo. Con él murieron otras
cuatro personas. Muchos lideres de distintas zonas fueron encarcelados después
de haber sido convocados por la autoridad para una reunión, en ese momento los
agarraron. El año 2005 fue realmente terrible, desastroso para las
organizaciones sociales.
Pero viene el año 2006. Como cada año los
maestros preparan su plantón, es decir, lo que ya era un ritual. Nada más que en
esta ocasión si hubo una andanada mediática por la radio, por la televisión,
estigmatizando a los maestros, acusándoles de flojos, de ganar mucho dinero, en
fin... Y en cuanto ellos instalan el plantón empiezan las amenazas de sacar a la
fuerza pública. El propio gobernador dice que se esta considerando la
intervención de la fuerza publica para desalojarlos. Días más tarde diputados y
empresarios piden la fuerza pública para desalojarlos. Se ve que todo estaba
orquestado. Así como, según ellos, le habían dado una lección a todas la
organizaciones sociales anteriores, pues también a ésta de los maestros. Pero
creo que partieron de presupuestos falsos: que la Sección 22 ya estaba dividida,
talvez pensaron que estaba dividida por la mitad; que las bases ya estaban
hartas de sus líderes, de que incluso iban a considerar esto como su liberación;
que la población iba a aplaudir, porque ya, finalmente, se acabaría con ese
asunto de los plantones. Entonces diseñan un dispositivo... Concluyendo, el
detonante es lo que sucede el 14 de julio, son los maestros, y es el 2006 porque
es la acumulación de todas las contradicciones del 2005, la enorme represión.
¿Qué relación hay entre el movimiento social
de Oaxaca y el movimiento político de López Obrador?
El PRD es un partido que ha ido creciendo
sistemáticamente en el Estado. De diez mil votos que tenía antes la izquierda
ahora tenemos trescientos mil votos más o menos, y es un voto duro de la
izquierda en todo el estado. Estamos hablamos de un padrón cercano al millón
ochocientos mil, lo que supone casi un 20%... En ese padrón hay una abstención
grande, el PRI sigue siendo el que tiene el voto más alto, que fluctúa entre
unos 400 mil o 500 mil votos, el PAN también ha crecido, pero yo creo que el PRD
ha subido.
Hay un movimiento Obradorista que caminaba
por separado, no necesariamente con la Sección 22. La Sección 22 siempre ha
dicho que nada tiene que ver con los partidos políticos, que es totalmente
independiente. Pero en el 2006, por primera vez, la Sección 22 llamó a un voto
de castigo como uno de sus resolutivos dentro del movimiento, es decir, "vamos a un voto de castigo del PAN y del PRI". Obviamente esto favoreció al
PRD, favoreció a López Obrador y favoreció a Gabino Cuet, otro personaje que fue
candidato a Gobernador en el 2004 -que se considera a si mismo ganador de las
elecciones y que piensa que le robaron la elección-. Realmente el PRI hizo
muchas trampas, se las sabe todas, y particularmente este gobernador, que es un
operador político que actúa como un alquimista, un “mapache” –como se le conoce
en Oaxaca-. En fin, yo creo que el movimiento de López Obrador y el movimiento
popular fueron por separado durante mucho tiempo. Hay un momento de entrecruce
que son las elecciones, pero realmente es un momento meramente coyuntural,
accidental. Después de eso López Obrador se va y sigue en su movimiento, pues él
considera que le roban el triunfo, va a los tribunales... En fin, López Obrador
siguió por su lado, el movimiento popular siguió por su lado. Yo diría que no es
sino hasta diciembre cuando López Obrador y el Obradorismo, buscan un entrecruce
con el movimiento, pero entonces ya es un poco tarde porque al movimiento lo
habían aplastado, le habían dado un golpe duro, y a López Obrador también le
habían dado fuerte. Sin embargo, desde el gobierno, las elites que gobiernan,
insisten en que había una relación, pero realmente no había una relación
orgánica, aunque si había una relación por abajo porque muchos perredistas
participaron en el movimiento social, pero no eran miembros de las cúpulas del
PRD, no estaban arriba.
¿Quien es el componente más sólido o aliado
más próximo al movimiento social, a largo plazo?
El movimiento magisterial sigue siendo la
columna más importante, en términos de su tamaño y en términos de su estructura,
sus recursos y su distribución en el espacio. Muchos maestros están también en
las redes sociales, como dirigentes de colonias, dirigentes de comunidades, como
maestros en las redes con los padres de familia. Si alguien tiene capacidad de
movilización en todo el Estado son los maestros, y son muchos los maestros
perredistas. Por eso yo creo que el aliado político más próximo es el PRD. Sin
embargo el PRD esta viviendo un momento muy especial porque quienes dirigen lo
dirigen son gentes a las que se vincula con el gobierno. Se dice que el gobierno
las compra, les da dinero, lo mismo a los diputados que a los dirigentes. Abajo
hay mucha inconformidad con los liderazgos. No se que va a pasar allí, pero es
probable que vivamos en los próximos meses una crisis interna que puede suponer
un aire nuevo, fresco, para el PRD. Algo va a ocurrir, yo espero que se oxigene
el PRD, cambie y se reposicione. Por otro lado, las organizaciones civiles hacen
un trabajo más social que político, no son muy partidarias de las elecciones.
El movimiento indígena, es un actor muy
importante. Para entenderlo hay que entrar a las raíces. Las raíces mas
profundas son las del movimiento indígena. Esas no se ven, están muy abajo.
Tienen formas de operación muy particulares. Por ejemplo, las redes, las
asambleas, los liderazgos móviles, la cooperación, la solidaridad, los lazos
informales, el estar atentos… en fin, son muchas cosas que están abajo y que se
vieron en este movimiento de una u otra manera. Es un fenómeno que no solamente
se da en el campo. Las comunidades se han venido a las ciudades, están en las
colonias… Todo eso se entretejió y es parte de lo que no se ve y de lo nuevo.
Desde luego también están una serie de
organizaciones, incluso estalinistas o que veneran la figura de Stalin, los
hiperliderazgos… Grupos de posiciones vanguardistas, que consideran al
proletariado como vanguardia, y luego el partido como vanguardia del
proletariado. Y yo digo, ¿cuál proletariado aquí en Oaxaca? ¿Dónde está? ¿Dónde
lo ves? Hay una serie de creencias muy arraigadas en ciertos grupos…
También hay otros en los que prima la idea de
la autonomía, entendida como “tú puedes hacer lo que tú quieras, no obedeces
ninguna directriz, ningún programa, ningún principio”. Es decir, simplemente
la autonomía en su máxima expresión. Y aquí también tuvimos mucho de eso. Había
gente que hacía lo que quería porque era “autónoma”. Si una barricada era
autónoma hacía lo que quería. Si el movimiento decía “la barricada hay que
entregarla porque ya está aquí la PFP -policía federal-, y nos van a golpear a
todos”, los de la barricada autónoma decían: “No, nosotros decidimos y no la
entregamos”; luego vino la PFP y entre otros muchos motivos, -es más
complejo el asunto-, pero también por esa barricada nos dio una paliza. Esa
autonomía entendida de esa manera…
Luego está, también, el movimiento de la “opción
preferencial por los pobres”, que es un movimiento religioso impulsado por
un obispo que tuvimos aquí en Oaxaca desde los años 70, Bartolomé Carrasco
Briceño, quien formó sacerdotes con una nueva mística, una nueva visión
política, una nueva forma de relacionarse con las comunidades etc., que son las
Comunidades Eclesiales de Base, un movimiento, además, latinoamericano.
Por todo eso, creo que son muy profundas las
raíces de las organizaciones de la sociedad civil, que demandan equidad de
género, la lucha contra la violencia. Los organismos de derechos humanos que
proliferaron después de los años setenta, movimientos ecologistas, etc. Muchos
movimientos con esas raíces profundas que de repente emergieron y se cruzaron.
Tenemos una agenda muy amplia hacia el
futuro. El desarrollo sustentable, el pluralismo jurídico, la autonomía de los
pueblos indios y libre determinación, la equidad de género, los derechos humanos
y, algo que empezó a emerger y en lo que he estado insistiendo, la idea de que
la gente sea consultada para la toma de decisiones, de que no se les impongan
cosas; la idea de la consulta ciudadana, el referéndum, el plebiscito
revocatorio y la revocación de mandato -que puedas poner pero también quitar a
un gobernante-; algo parecido a la democracia participativa. También eso está
presente. La gente quiere ser tomada en cuenta.
Obviamente está el tema de los medios de
comunicación y su democratización. Un régimen autoritario como este tiene el
control de la radiodifusoras, los periódicos y la televisión, y la gente no
tiene manera de expresarse. Por eso la toma de las radios, algo verdaderamente
impresionante, además único en México. De repente se tomaron doce
radiodifusoras… Yo sostengo que eso no es algo tan espontáneo, es algo que está
en la mente de las gentes, porque no tienen acceso a los medios y piensan: “Ah...
somos tantos que tenemos capacidad de tomarnos doce radiodifusoras”. Ese
fenómeno obedece a la necesidad de expresarse de la gente. Están surgiendo
muchas radios comunitarias, redes de radios comunitarias. Ya esta otra vez Radio
Plantón…
No has dicho nada sobre el papel de los
intelectuales. ¿Ha existido, no ha existido?
Ha existido y en los dos sentidos. Los que
están a favor del movimiento y los que están en contra del movimiento. Aquí
tampoco hay dobleces. En el propio instituto donde trabajo es muy claro quienes
son los investigadores que están con el movimiento, y quienes en contra. Hay
publicaciones de compañeros como Eduardo Bautista; intelectuales que estuvieron
incluso en las barricadas. También los hay que están en contra y algunos que
trabajan para el Gobierno. Tienen chamba y tienen sueldo, están en su nómina.
Hay de todo.
¿Habéis pensado que para poder realizar
muchas de vuestras propuestas puede que sea necesario transformar el Estado?
¿Habéis pensado en un nuevo Modelo de Estado?
Son muchos los temas, la agenda es muy
amplia… Obviamente pasa por una Reforma Constitucional. Se habla de un Congreso
Constituyente, una Reforma Constitucional o una nueva Constitución que refleje
todo esto, nuestros nuevos principios… Eso es parte del problema que estamos
planteando. México supuestamente transitó a la democracia, supuestamente se vino
abajo el partido hegemónico, se vino abajo el presidencialismo. Pero no hubo una
reforma constitucional, una reforma del marco jurídico. Sigue existiendo el
viejo marco jurídico del viejo sistema presidencialista autoritario y no hay
reforma, tan no hay reforma que ahora se está planteando la Reforma del Estado.
Ya se creó una comisión a nivel nacional para elaborarla y se está dando el
plazo de un año. Aquí en Oaxaca también se ha estado hablando de una reforma. En
eso está la Cámara de Diputados que ya va de salida y en la que nadie cree. Son
los que llamaron a la PFP, etc. etc. ¿Cómo creer que quieran hacer una reforma
del Estado?…
¿Se puede construir en México una autonomía
democrática?
Bueno yo creo que si, a partir de un marco
constitucional nuevo. Cuando tengamos una ley de participación ciudadana que
establezca figuras jurídicas como la democracia participativa. Incluso se habla
del presupuesto participativo para que la gente también decida en qué se gastan
los recursos, cómo se priorizan las obras. Creo que tenemos que ir hacia esas
nuevas figuras jurídicas. Yo planteo una ley de transparencia y acceso a la
información pública, pero de veras, porque ya hicieron una ley, pero una ley
opaca, solo sirve para poder saber, dentro de 14 años, qué hicieron con los
recursos los que gobernaban, es absurdo…
Creo que tenemos una crisis de régimen pero
también una crisis de clase política. Es una clase política demasiado
corrompida, demasiado putrefacta, demasiado cínica. Además, no tiene propuestas,
no tiene alternativas, no tiene visión, ni formación teórica, ni forma de
plantear salidas; actúa de manera esquizofrénica y niega incluso que la APPO
existe: “Pues ya desapareció la APPO, son unos cuantos ¿no?, ya no hay
magisterio, ya no hay problemas, todo está tranquilo, todo está en paz ¿no?”.
Y si hay una marcha de doscientas mil o trescientas mil personas, ellos dicen: “No,
eso no existe”. No lo ven, es realmente impresionante. Pero, por otro lado,
mantienen una política de terrorismo de estado y siguen con su política de
contrainsurgencia. Niegan que exista el enemigo y sin embargo atacan al enemigo,
deteniendo sin orden de aprehensión, torturando a la gente… Todos los días
detienen a alguien, se lo llevan, lo golpean, lo sueltan; atemorizan mediante
llamadas telefónicas, amenazas de muerte. Con medidas de contrainsurgencia
criminalizan la protesta. A mí, que casi casi soy un franciscano, me dicen que
soy del EPR (Ejército Popular Revolucionario). Pero yo no soy partidario de la
acción armada sino de la acción legal, constitucional. Aún así, me cuelgan el
mote de guerrillero. Cuando mi única arma ha sido esta pluma con la que escribo.
Pero así están operando, cuando creen que existe algún riesgo tienen que
criminalizarlo y luego detenerlo o golpearlo, luego soltarlo, a veces. Por eso
creo que se trata de una clase política que ya no da para más. Si no hay un
recambio de la clase política, con nuevas figuras, va a haber una crisis todavía
más grave…
Efectivamente, hemos visto que son muchas las
propuestas, pero para que realmente se puedan llevar a cabo, ¿no serían
necesarios más recursos? No basta con la voluntad de hacer, también es
indispensable que esta se acompañe de suficiencia financiera. ¿No sería
necesaria una fiscalidad redistributiva, que cobrara los impuestos a los que más
tienen? Por ejemplo, ¿Los empresarios pagan todos los impuestos que deberían
pagar?
Bueno, en México, los impuestos están
centralizados. Creo que lo único que puede recaudar el Gobierno de Oaxaca es un
2% sobre el turismo. Los impuestos son básicamente federales. Y en México los
empresarios tienen muchas formas de esquivar los impuestos, ese es efectivamente
uno de los problemas que tenemos. Los grandes empresarios en México no pagan,
pagan las clases medias y los asalariados y la otra parte viene del petróleo.
Entonces sí que necesitamos una reforma fiscal a nivel nacional, federal. Eso es
urgente y es parte de los temas de la agenda pública del futuro.
¿Una Reforma Agraria, también sería
necesaria?
El nuestro es un estado pobre. Por sus
características sociodemográficas es un estado de campesinos. En Oaxaca, esa es
otra de sus particularidades, el 70% de la tierra es propiedad social, es decir,
el 50% pertenece a las comunidades indígenas y el 20% son “ejidos” creados
después de la Revolución Mexicana -el campesino es usufructuario de la tierra,
mas no propietario-. Hay un proceso de privatización agraria introducido por las
reformas constitucionales que hizo hace unos años Carlos Salinas de Gortari, que
estableció que si los “ejidatarios” quieren vender pueden vender sus tierras.
Sin embargo tampoco los grandes entran porque no les interesa, no es negocio
para ellos. Claro que es un estado muy montañoso y por eso nunca fue objeto,
digamos, de la rapiña. El campo en México está en crisis. Todo aquel que quiera
producir para comercializar está condenado al fracaso. No hay quien le compre su
producto en los canales de comercialización, no hay asesoría técnica, no hay
apoyos crediticios. Esta clase política nacional se olvidó del campo. El país se
ha convertido en un surtidor de mano de obra barata a los Estados Unidos, es
impresionante. Creo que son ya 18 mil millones de dólares los que recibimos por
remesas. Oaxaca debe de recibir cerca de los 1000 millones de dólares. Tenemos
una gran cantidad de campesinos indígenas que están fuera, en Estados Unidos o
en otros países como Canadá. El campo está muy abandonado. Tendría que haber
prácticamente un cambio de modelo de desarrollo agropecuario en México y con una
centralidad en la autosuficiencia alimentaria, en productos que le proporcionen
realmente recursos a la gente, porque en este momento sembrar no da nada más que
para la comida. El café está a la baja y era el principal producto que teníamos.
La agricultura es de subsistencia, la gente está emigrando y los recursos que
revierten los emigrados solo les sirven para hacer sus casas.
También hay un problema grave de Servicios
Públicos… Pero sin recursos, aunque se produjera un cambio político en Oaxaca,
¿cómo conseguir que la gente considere ese cambio como un avance, y que sienta
que ha valido la pena toda esa lucha?
Simplemente con que los recursos públicos que
actualmente existen se canalizaran a esos servicios públicos y que la gente se
beneficiara, con eso, con que los políticos no roben, ya se vería un avance. Y
es que se tiene la impresión de que ellos se roban la mitad o más. Es
verdaderamente impresionante. Hemos escuchado casos de constructores que dicen,
“oye, es que fíjate, me piden el 40% del coste de la obra”. Obviamente
por eso es tan importante una ley de transparencia y acceso a la información
pública; por eso son tan importantes las auditorias bien hechas e independientes
de quienes gestionan los recursos; el control ciudadano, la auditoria ciudadana.
Con eso obtendríamos recursos para atender las necesidades de la gente. La gente
cuando vas a las colonias te dice, “mira, es que aquí nosotros juntamos 150
mil pesos e hicimos tres cuadras de pavimento, ellos llegaron con 400 mil pesos
e hicieron menos de una cuadra”. Eso es un robo tremendo.
¿Es posible la relación entre partido y
movimiento? ¿Es posible que los movimientos sociales junto con algunos partidos
puedan tomar el poder local, democráticamente? Eso multiplicaría las
posibilidades reales de un cambio en la gestión de los recursos. Se puede hacer
una buena ley pero también tiene que haber el deseo y la voluntad de que se
cumpla, para lo que es necesario el poder. Pero, ¿Se puede tomar el poder local
desde el movimiento?
Yo creo que los distintos movimientos -porque
como decía, aquí hay distintas posiciones- no se han planteado este asunto
seriamente y eso es lamentable. Esto de llegar a los puestos de poder, además,
ha generado una división muy fuerte, particularmente en el Consejo Estatal de la
Asamblea de los Pueblos de Oaxaca, donde se formaron dos bloques: por un lado
los identificados con la otra campaña, las visiones zapatistas de que ellos son
más de la autonomía, de tejer desde abajo y crear redes, de no creer en las
elecciones y olvidarse del poder. Y por otro lado, los que pensaron que era el
momento de tratar de ganar espacios, por ejemplo en el Congreso, porque en el
Congreso es donde se van a hacer las leyes. Eso, lamentablemente, generó un
enfrentamiento, una división, que se llevó al terreno de la opinión pública, de
los escritos, las cartas, las acusaciones de unos contra otros... Hay incluso un
muchacho que esta preso, que mantiene esa posición de “no a las elecciones”,
que ha acusado a los otros de ser unos oportunistas, de montarse sobre el
movimiento para buscar lugares en el Congreso…
Pero claro, esta realidad es compleja. La
izquierda en México no se plantea con seriedad el asunto de la toma del poder.
Pareciera como si la propia izquierda que llega al poder no quiere llegar al
poder. A veces da esa impresión, que solo ve en el poder los sueldos, los
carros, los celulares… Luego tenemos también a gentes de una tradición de
izquierda revolucionaria de rechazo al poder, o de rechazo a llegar por vía de
las elecciones al poder, “por la vía de la democracia burguesa”. Piensan
que hay que llegar al poder por otras vías. En fin, es un tema muy polémico, lo
es dentro del sindicato y lo es dentro del movimiento, como acabamos de ver.
Yo particularmente, ahora soy precandidato de
una red ciudadana a la presidencia municipal. Mi intención es poner en práctica
estas ideas del presupuesto participativo; que la gente se organice en sus
colonias, que ellos prioricen sus obras, que ellos decidan, y bueno, que la
autoridad nada más recoja. Pero claro, hay que considerar que tiene que llegar a
todos y tiene que llegar más a los que menos tienen. Son los dos criterios para
la asignación de los recursos. Las obras tienen que ser más en las colonias que
en el centro histórico, y debe haber transparencia, y que la gente pueda
enterarse cuánto se va a ejercer y quién lo va a aplicar; teléfonos a los que
pueda llamar a consultar y páginas en Internet, en fin, todo lo que sea
trasparentar. Esta es la idea simple. Se que hay problemas graves. Pero pienso
que algunos de esos problemas graves podrían resolverse sin tanto dinero. Por
ejemplo el problema del agua aquí es tremendo. Primero, es un problema técnico,
porque las tuberías están muy dañadas, hay muchas fugas, hay quien estima que se
pierde hasta el 50%. Habría que ir arreglando por partes, por tramos en función
de las necesidades, con un plan que lo resuelva. Pero los políticos
profesionales piensan en proyectos como traer el agua desde una zona que está a
300 Km.
de distancia, y eso supondría cientos de millones de pesos. Creo que piensan más
en el negocio, pero como no les alcanza el dinero del presupuesto entonces no
resuelven. Ahora hay un foro sobre el agua en la ciudad para estudiar ese
problema. De todos modos lo cierto es que se pueden hacer cosas con menos
dinero. Como el presupuesto no es muy alto, por lo menos que lo que haya se
priorice, que le llegue a las gentes que más lo necesitan. Con eso me daría por
satisfecho. Como no tengo necesidad de llegar a robar, parte de mi lema es, “vengo
a servir no a servirme”. Francamente yo gano bien en la Universidad. Pero
creo que en este momento hay que dejar esto para servir y eso es un poco lo que
me anima. No como algo personal sino porque veo que la gente tiene una serie de
expectativas que no ve satisfechas y hay que entrarle, entrarle a lucha.
Liliana Pineda
Oaxaca -
México. Julio 2007